miércoles, 2 de diciembre de 2015

                                                                    NADA

En 1944 se concedía por primera vez el  prestigioso premio Nadal. Lo recibía la novela Nada El hecho de que el ganador fuese una persona muy joven y además mujer sorprendió a la crítica de su época, que sin embargo no dudó en alabar la calidad literaria de la novela
Andrea es una joven huérfana de 18 años que llega a Barcelona, justo después de la Guerra Civil, a estudiar Filosofía y Letras.
Es acogida en casa de su familia materna, en un piso de la calle Arriba. La vivienda refleja de alguna manera la situación en la que se encuentran sus ocupantes: otrora un piso cómodo y elegante, ha sido reducido y en él se apiñan muebles viejos, junto con olores desagradables y un desarreglo y descuido permanentes.

Allí viven, entre grandes penurias económicas, la abuela de Andrea, una viejecita cada vez más flaca e indefensa; sus tíos Angustias (una solterona beata), Román (bohemio y provocador) y Juan (un pintor atormentado); el hijo y la esposa de éste, Gloria (una mujer joven, de origen humilde y aparentemente muy ingenua); Antonia, la criada (un personaje sombrío), y Trueno, el perro de Román.

Las peleas entre los hermanos y el control férreo que Angustias pretende ejercer sobre Andrea hacen que las ilusiones que ésta tenía respecto a una vida feliz en la gran ciudad se desvanezcan. Sólo le quedan las clases de la universidad, donde conoce a Una, una muchacha encantadora, perteneciente a una familia rica y aparentemente feliz, y a otros jóvenes (todos aspirantes a artistas -pintores, escritores- provenientes de la clase acomodada)
Cuando Angustias decide retirarse a un convento, Andrea se siente liberada y comienza a conocer por su cuenta Barcelona, recorriendo sus calles y recovecos y frecuentando más a sus amigos. Sin embargo, todo se complica cuando Una entabla una relación sentimental con Román y se aparta de Andrea.

Paralelamente, las palizas que Juan le propina a Gloria aumentan a niveles insoportables, aunque no son más que el reflejo de sus frustraciones.

Lejos de tratar de calmar las cosas, Román se empeña en animarlas, demostrando un odio visceral hacia ambos. La verdad es que Román siente una gran atracción por Gloria y no soporta verse rechazado.

Mientras, Pons, un joven de la universidad, rico y poco atractivo, convence a Andrea para que acuda a una fiesta, casi en calidad de novia. Va, entusiasmada, pero se da cuenta de que no encaja en su ambiente y que no siente nada por su pretendiente, lo cual es interpretado por ella como un fracaso.

Al regresar, se encuentra con la madre de Ena, que le revela que de joven estuvo enamorada de Román, quien le causó un gran daño. Por eso teme que Una sucumba también a los encantos del tío de Andrea. Lo cierto, sin embargo, es que la amiga estaba al tanto de esta situación y simplemente quería vengar a su madre, haciéndole creer a Román que le interesaba.

Al final, Román se suicida, lo que genera un gran revuelo y dolor entre la familia de Andrea y acrecienta el deterioro psicológico de sus miembros. Una se traslada a Madrid junto con su familia y un año después el padre de ella le ofrece trabajo a Andrea, que, por supuesto, acepta. La novela termina con la partida de la protagonista, muy temprano, cuando todos duermen, y con la sensación -en ese momento- de que lo que se lleva de allí, del viejo piso de la calle Arriba, luego de un año, es, precisamente, nada.



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