NADA
En 1944 se
concedía por primera vez el prestigioso
premio Nadal. Lo recibía la novela Nada El hecho de que el ganador fuese una
persona muy joven y además mujer sorprendió a la crítica de su época, que sin
embargo no dudó en alabar la calidad literaria de la novela
Andrea es
una joven huérfana de 18 años que llega a Barcelona, justo después de la Guerra
Civil, a estudiar Filosofía y Letras.
Es acogida
en casa de su familia materna, en un piso de la calle Arriba. La vivienda
refleja de alguna manera la situación en la que se encuentran sus ocupantes:
otrora un piso cómodo y elegante, ha sido reducido y en él se apiñan muebles
viejos, junto con olores desagradables y un desarreglo y descuido permanentes.
Allí viven,
entre grandes penurias económicas, la abuela de Andrea, una viejecita cada vez
más flaca e indefensa; sus tíos Angustias (una solterona beata), Román (bohemio
y provocador) y Juan (un pintor atormentado); el hijo y la esposa de éste,
Gloria (una mujer joven, de origen humilde y aparentemente muy ingenua);
Antonia, la criada (un personaje sombrío), y Trueno, el perro de Román.
Las peleas
entre los hermanos y el control férreo que Angustias pretende ejercer sobre
Andrea hacen que las ilusiones que ésta tenía respecto a una vida feliz en la
gran ciudad se desvanezcan. Sólo le quedan las clases de la universidad, donde
conoce a Una, una muchacha encantadora, perteneciente a una familia rica y
aparentemente feliz, y a otros jóvenes (todos aspirantes a artistas -pintores,
escritores- provenientes de la clase acomodada)
Cuando
Angustias decide retirarse a un convento, Andrea se siente liberada y comienza
a conocer por su cuenta Barcelona, recorriendo sus calles y recovecos y
frecuentando más a sus amigos. Sin embargo, todo se complica cuando Una entabla
una relación sentimental con Román y se aparta de Andrea.
Paralelamente,
las palizas que Juan le propina a Gloria aumentan a niveles insoportables,
aunque no son más que el reflejo de sus frustraciones.
Lejos de
tratar de calmar las cosas, Román se empeña en animarlas, demostrando un odio
visceral hacia ambos. La verdad es que Román siente una gran atracción por
Gloria y no soporta verse rechazado.
Mientras,
Pons, un joven de la universidad, rico y poco atractivo, convence a Andrea para
que acuda a una fiesta, casi en calidad de novia. Va, entusiasmada, pero se da
cuenta de que no encaja en su ambiente y que no siente nada por su
pretendiente, lo cual es interpretado por ella como un fracaso.
Al regresar,
se encuentra con la madre de Ena, que le revela que de joven estuvo enamorada
de Román, quien le causó un gran daño. Por eso teme que Una sucumba también a
los encantos del tío de Andrea. Lo cierto, sin embargo, es que la amiga estaba
al tanto de esta situación y simplemente quería vengar a su madre, haciéndole
creer a Román que le interesaba.
Al final,
Román se suicida, lo que genera un gran revuelo y dolor entre la familia de
Andrea y acrecienta el deterioro psicológico de sus miembros. Una se traslada a
Madrid junto con su familia y un año después el padre de ella le ofrece trabajo
a Andrea, que, por supuesto, acepta. La novela termina con la partida de la
protagonista, muy temprano, cuando todos duermen, y con la sensación -en ese
momento- de que lo que se lleva de allí, del viejo piso de la calle Arriba,
luego de un año, es, precisamente, nada.
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